Compadres no siempre sale perfecto… pero sale perfecto

Ayer fue Compadres.
Y como ya es tradición en mi vida, no fue precisamente un día épico 😅

Un día antes tuvimos un pequeño tropiezo (sí, de esos que te recuerdan que la vida real no viene con manual de instrucciones)…y yo ya llegué al jueves con expectativas moderadas, café en mano y el presentimiento de siempre.

No sé por qué, pero Compadres conmigo casi nunca coopera:
Cuando tengo un plan, algo pasa;
Cuando no tengo plan, igual algo pasa.

Así que hace años aprendí a llegar preparado: Con paciencia, con humor… y con la idea clara de que probablemente no será un gran día.

¿Este año? Pues no fue diferente 🙂

Pero ya lo sé: Compadres nunca me sale perfecto. Nunca.Y está bien.

Porque la vida así nomás es: Uno se cae, se levanta, se vuelve a caer y se vuelve a levantar. Lo único diferente de este ir y venir de la vida, lo más curioso, es que yo tengo fechas específicas donde siempre me toca caer 😄

Y aun así, después de pensar, reflexionar, ordenar cosas por dentro y arreglar pequeñas cositas con palabras, charlas o simples mensajes…el día termina mejor de lo que empezó. Así también es la vida…

Porque aunque haya tropiezos, uno sigue caminando… avanzando y sabiendo que todo se acomodará para bien.

Así que bueno… nos vemos el próximo Compadres 😅

Abrazo a los que estaban brindando 🍻
y abrazo solidario a los que estábamos sobreviviendo 😄