El día que quisieron decirme dónde podía trabajar

Nací en Potosí, crecí en Cochabamba, trabajé varios años en el Beni, ahora vivo en Cochabamba y trabajo para una empresa en Santo Domingo, capital de República Dominicana.

Así que, después de escuchar a algunas autoridades afirmar que ciertos cargos deberían ser ocupados únicamente por personas nacidas en el departamento donde se encuentran las instituciones, me quedó una duda muy seria.

¿Entonces dónde se supone que yo puedo trabajar? ¿En Potosí, porque nací allí? ¿En Cochabamba, porque aquí crecí? ¿En Trinidad, porque estuve varios años allá? ¿O mejor me voy a República Dominicana para que nadie se incomode?

Parece una broma.

Pero no lo es.

Ayer vi la polémica por el nombramiento de Zvonko Matkovic en ENDE Valle Hermoso. No me interesa discutir aquí si fue una buena o una mala designación. Tampoco si hubo intereses políticos detrás o si había otra persona más preparada para ocupar ese cargo.

Eso se lo dejo a quienes conocen ese caso.

Lo que realmente me llamó la atención fue escuchar a autoridades de Cochabamba afirmar que ese puesto debía ser ocupado por un cochabambino, simplemente porque la empresa está en Cochabamba.

Y entonces recordé una etapa de mi vida.

Allá por el año 2002 llegué a Trinidad para asumir el cargo de Jefe Nacional de Informática del SENASAG.

En aquella época había pocos ingenieros de sistemas en el Beni. El SENASAG era un servicio nacional y reunía profesionales de distintos departamentos del país. Recuerdo perfectamente que varios de sus directores provenían de diferentes regiones. Lo importante no era dónde habían nacido, sino que tuvieran la preparación necesaria para desempeñar su trabajo… sí, aunque no lo crean, en los primeros años del SENASAG se buscó lo mejor que había en Bolivia… como siempre debería ser.

Yo era «el colla». Así me llamaban algunos de los trinitarios que también trabajaban ahí. Y, la verdad, disfrutaba que me digan así porque, pues, soy colla… pero no cualquier colla.. yo era «el colla» que sabía y que podía hacer el trabajo. Y eso era lo único que debía importar.

Tiempo después salí del cargo, y no porque no podía, sino por política. Así ocurre siempre en Bolivia, ¿no? Pero esa es otra historia.

Lo que me preocupa hoy es otra cosa.

Me preocupa que todavía haya autoridades que sostengan, con absoluta naturalidad, sin que se les mueva un pelo, que una persona no debería ocupar un cargo simplemente porque nació en otro departamento.

Porque ese argumento no habla de capacidad. No habla de experiencia. No habla de preparación. No habla de mérito.

Habla únicamente del lugar donde alguien nació.

Y eso, aunque intentemos ponerle otro nombre, no es nada más que regionalismo y discriminación.

Imaginen por un momento que aceptáramos esa lógica: Que Santa Cruz decidiera que solo los cruceños pueden dirigir empresas allí. Que Cochabamba hiciera lo mismo. Que La Paz cerrara sus puertas a quienes nacieron fuera del departamento. Que Beni, Tarija, Chuquisaca, Oruro, Pando y Potosí hicieran exactamente lo mismo.

¿Cuántos bolivianos tendrían que renunciar a sus trabajos? ¿Cuántos profesionales tendrían que abandonar la ciudad donde construyeron su vida? ¿Cuántos jóvenes tendrían que rechazar una oportunidad simplemente porque nacieron en otro lugar?

Lo absurdo aparece con toda claridad cuando llevamos el argumento hasta sus últimas consecuencias.

Y, sin embargo, hubo quienes lo dijeron frente a un micrófono.

No se trata de buscar al mejor del lugar… se trata de buscar al mejor para el lugar.

Ese debería ser siempre el criterio.

En una empresa pública. En una empresa privada. En una universidad. En una organización social. En cualquier institución.

No debería importar si una persona nació en Cochabamba, Santa Cruz, Potosí o Beni.

Tampoco debería importar el color de su piel, su religión, su apellido o su acento.

Lo único que debería importar es una pregunta muy simple:

¿Puede hacer bien el trabajo?

Si la respuesta es sí, el resto debería ser irrelevante.

Porque el talento no tiene departamento. La capacidad no tiene acento. La honestidad no depende del lugar de nacimiento.

Y el mérito no viene escrito en una partida de nacimiento.

Lo más preocupante de todo es que estas palabras no salieron de un comentario perdido en redes sociales. Salieron de la boca de autoridades elegidas para representar a Cochabamba.

Y precisamente por eso preocupan.

Porque representar a Cochabamba no significa enfrentarla con Santa Cruz. Ni con La Paz. Ni con el Beni.

Representar a Cochabamba significa trabajar por el bienestar de los cochabambinos.

Y también de aquellos cochabambinos que hoy viven y trabajan en otros departamentos porque allá encontraron oportunidades que aquí no tuvieron.

Eso también es defender a Cochabamba.

Porque defender a Cochabamba no es cerrarles la puerta a los demás. Es lograr que nuestros hijos sean tan buenos profesionales que puedan competir y ganar un puesto en cualquier lugar de Bolivia… y del mundo.

Sembrar la idea de que el lugar de nacimiento debe abrir o cerrar puertas no protege a una región… la perjudica.

Porque tarde o temprano esa misma lógica se volverá contra los nuestros.

Bolivia ya tiene suficientes problemas como para inventarse uno más.

No necesitamos nueve mercados laborales. No necesitamos nueve Bolivias. Necesitamos una sola. Una donde las oportunidades se ganen por preparación, esfuerzo, experiencia e integridad. No por el departamento que aparece en una partida de nacimiento.

¿Saben? Una autoridad puede equivocarse. Todos nos equivocamos. Lo que una autoridad no puede hacer es legitimar el regionalismo y la discriminación.

Porque el regionalismo, el racismo y cualquier otra forma de discriminación nunca fortalecen a una región… la debilitan. Dividen a un país. Y empobrecen a una sociedad.

Quien ejerce un cargo público tiene la obligación de unir, no de separar; de elevar el nivel del debate, no de rebajarlo a prejuicios que tanto nos está costando superarlos.

Porque quien pretende decidir dónde puede trabajar una persona según el lugar donde nació demuestra que todavía no ha entendido cuál es la verdadera responsabilidad de una autoridad.

Y quien no comprende algo tan básico, simplemente todavía no está preparado para ejercer autoridad… no importa si nació en Cochabamba, Santa Cruz, Potosí o cualquier otro rincón de Bolivia.

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